Museo de instrumentos musicales de Berlín

El Museo de Instrumentos Musicales de Berlín cuenta con unos 3.200 instrumentos musicales, de los cuales se exponen alrededor de 800, y es una de las colecciones de instrumentos más grandes y representativas de Europa.

El Museo fue fundado en 1888 en la Königlichen akademischen Hochschule für Musik de Berlín a partir de una colección reunida por Philipp Spitta y Joseph Joachim. El primer director del museo fue Oskar Fleischer, desde 1892 a 1919, quién realizó las mayores adquisiciones con el apoyo financiero de Guillermo II.

De vital importancia para el museo fue Curt Sachs, director entre los años 1.919 y 1.933. Sachs, uno de los fundadores de la moderna organología, dio un enfoque científico a las colecciones. El Museo creció en importancia internacional y sus catálogos constituyeron la base para trabajos de investigación académicos. Cuando los nazis tomaron el poder en 1933, Sachs fue destituido de su cargo por el Partido Nazi y obligado a emigrar por su origen judío. En 1935, y debido a presiones políticas, la colección de instrumentos musicales pasó a formar formar parte del recién fundado Institut für deutsche Musikforschung, encabezado por Max Seiffert. En 1943, los instrumentos fueron evacuados de Berlín para protegerlos de los bombardeos aliados. A pesar de las amplias medidas de seguridad, una gran parte se perdió. 

En 1945, el "Institut für deutsche Musikforschung" es reconstruido dando gran énfasis al museo de los instrumentos musicales. Alfred Berner, director desde ese año hasta 1975,  fue en gran medida el artífice de dicha reconstrucción, así como de la creación de una importante biblioteca musicológica, especialmente centrada en la organología.

Desde 1984 el museo está ubicado cerca de la plaza Klemper, en la calle Tiergartenstraße 1, junto a la Filarmónica de Berlín en un edificio diseñado por Wisniewski y formando parte del Kulturforum. Hoy en día el Museo de Instrumentos Musicales (MIM) es parte del "State Institute for Music Research". El museo también tiene su propio auditorio, la Curt-Sachs-Saal, donde se realizan conciertos periódicamente.

La parada de metro más cercana al Kulturforum es la de Potsdamer Platz aunque desde la Puerta de Brandemburgo se tarda caminando unos quince minutos: 

En cuanto a la colección de instrumentos y en lo referente a los instrumentos de teclado, ésta es destacable tanto en cantidad como en importancia. A través de ella podemos hacer un pequeño recorrido por la historia constructiva del piano moviéndonos tan sólo unos pasos. Como muestra de ello, en las siguientes fotos podemos ver un virginal veneciano de 1570, un clavicembalo de Johannes Ruckers de 1627, otro de Gottfried Silberman de 1740 y un clavicordio de aproximadamente 1752 y en detalle, el mecanismo de pinzado o de percusión (en el clavicordio unas láminas de latón percuten las cuerdas) de las cuerdas:

 

  

 

 

Un poco posterior a los instrumentos anteriores es el siguiente piano del año 1775, construido por Andreas Stein, y con los característicos pedales accionados con las rodillas, o rodilleras, típicos de los pianos de la escuela vienesa de esta época.

 

Otro piano destacado que podemos ver en el museo es un Joseph Brodmann que fue propiedad del compositor alemán Carl Maria Von Weber:

 

Aunque probablemente las dos  joyas de la colección del museo sean un clavecín de viaje de Jean Marius y el conocido como  "Bach-cembalo" de Berlín, que según la tradición, era propiedad de Wilhelm Friedemann Bach, heredado de su padre, Johann Sebastian Bach.

 

 

En el museo también podemos encontrar curiosidades, como este piano-costurero de mitad del siglo XIX, o este artilugio de 1910 (Aeolian Company) que tocaba automáticamente sobre el teclado. 

 

En la segunda planta del museo, además de diferentes  instrumentos del siglo XX, destaca especialmente una magnífica y original exposición sobre las partes constructivas del piano y su mecanismo, en la que se puede observar con claridad tanto los diferentes elementos de nuestro instrumento como su funcionamiento y construcción.

 

 

En resumen podemos decir que es un museo totalmente recomendable, con una amplia y cuidada colección y sin duda de gran interés para cualquier persona amante de la música y del piano. Las fotos corresponden a nuestra visita al museo en 2010. 


Publicado en Años de peregrinaje